¿En qué momento se perdió el arte de subir una sola foto?
Un brain dump total.
Increíble todo lo que pasó por mi mente en los 20-30 segundos antes de que lograra abrir mi computadora, abrir substack y empezar a escribir. De hecho sigo pensando mientras escribo porque multitask. Son las 9:37 pm en lunes, llevo todo el día trabajando (sí, soy godin, no solo soy eatoutdo) y estaba scrolleando en instagram. Mi momento de ver que me encuentro, que me inspira, que quiero copiar, que quiero adaptar, que me quiero robar. Y realmente hay muchas cosas que veo que guardo para nunca más volverlas a abrir porque no me da tiempo. Me encantan las redes sociales, el concepto de un universo paralelo (o múltiples universos paralelos ya que cada quien tiene su propio algoritmo) me parece increíblemente fascinante. El concepto de un algoritmo que está diseñado para capturarte y que te quieras quedar horas y horas y horas consumiendo y consumiendo y consumiendo. Y en un segundo ya me fui y me puse a pensar en que debería de ser el primer capítulo de mi podcast, y recordé que por eso empecé a escribir y quise abrir mi computadora. Mi cerebro funciona a mil por hora, pero mis manos no. Ahora sí, por lo que quise escribir. Estaba scrolleando en instagram y pensé en la cantidad de esfuerzo que le tenemos que dedicar a la creación de contenido (el tenemos incluye a cualquier creador de contenido, grande, chico, me da igual). ¿Por qué todo tiene que ser tan sobre estimulante? ¿Tan dinámico? ¿En qué momento se perdió el arte de subir una sola foto? Sí, una sola foto. No un carrusel. No con texto. No con música. Una sola foto. En la que salías con tus amigas, sola, tomando un café, lo que ustedes quieran. Y llegué a esta reflexión porque me encanta el contenido que veo, amo mi algoritmo, pero no puede ser que todo tenga que ser tan producido, tan elaborado, tan complicado. ¿Por qué no nada más puedo subir una foto y ya está? ¿Por qué tiene que haber todo un storytelling? ¿Un hook? ¿Otro hook cada tres segundos? ¿Un cambio, un corte, una imagen, un sonido? Y puede ser que la loca de este cuento sea yo y que así esté programado mi cerebro, para automáticamente analizar cualquier contenido que se me pone enfrente. Pensar en que fue lo que me atrapó, por qué seguí viendo el video, o por qué dejé de verlo. Y por qué ahora, esto que estoy pensando y escribiendo, lo quiero compartir con el mundo. Ya sea en formato de video, en un podcast, en un reel, aquí en substack. Y creo que me sorprende o me molesta la cantidad o complejidad que implica la creación de contenido, porque la gente ya no interactúa con el contenido como antes. Nuevamente, amo mi algortimo, pero ¿por qué veo tantas cosas de gente que no sigo? Pero al mismo tiempo que bueno, porque eso es lo que a mi me ha dado el exposure para llegar a donde he llegado hoy. Pero de que me sirve ese exposure si al final mis videos tienen tan poca interacción? Aunque les dedique horas, me emocione armar el concepto, editarlos, subirlos, crearlos, volver a empezar. Las redes sociales son el cuento de nunca acabar. Cuando tenía 100 seguidores quería 500, luego mil, luego diez mil, ahora 50 mil, algún día terminará este deseo y esta casi voracidad de querer más y más y más?
Lo que realmente estoy tratando de decir es, ¿cuando va a ser suficiente? ¿Y suficiente para quién? Porque creo que para mí, nunca.
No sé si publicar esto o no, o bueno, no sé si sea buena idea publicarlo, porque claro que quiero publicarlo. Creo que es una forma de conocerme mejor, de meterse en mi cabeza. Ni siquiera voy a regresarme a leerlo, a corregir faltas de ortografía o de gramática o de sintaxis. No me voy a preocupar por “perder suscriptores” porque tal vez no les guste recibir esto en su correo (aunque, si se pudiera, lo publicaría sin que les llegara al correo). Escribir y compartirlo con el mundo es algo super vulnerable, pero no todo puede ser consumir y no todo puede ser crear, considero esto un tipo loophole, aunque claramente cae en la cancha del crear. Ya me voy a detener, porque ya estoy escribiendo por escribir. Pero sí, eso es lo que pasa por mi mente, un lunes en la noche, en un lapso de 15 minutos. Ya veré que hago con esto y como acomodo estas ideas.

